Múltiples ataques, escritos sin fundamento, artículos en los periódicos y un sinfín de desinformación en contra de las terapias complementarias, alternativas, holísticas o llamémoslas como queramos.

La información a la que me refiero no la voy a repetir, está al alcance de todos en la red. Que no nos conmueva es casi imposible porque estamos a merced de los medios de comunicación por todos los frentes. Hay contradicciones e intentos de coherencia pero ante todo, hay manipulación. Es verdad que como ya he dicho en algún otro post, sufrimos en este sector como en tantos otros, una serie de intrusismo y charlatanería que no nos beneficia y tampoco ayuda que no sean todavía estudios regulados por los organismos pertinentes, pero esto no quita que muchos de nosotros tengamos años de estudio y experiencia en este tipo de medicina.

Por cierto:

MEDICINA
nombre femenino

1. Ciencia que estudia las enfermedades que afectan al ser humano, los modos de prevenirlas y las formas de tratamiento para curarlas.
◦ medicina clínica: Parte de la medicina que se ocupa del diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades a través del estudio del enfermo, hecho directamente por el médico.
◦ medicina interna: Parte de la medicina que se ocupa del diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades que afectan a todo el organismo o a un solo órgano y no requieren asistencia quirúrgica.
◦ medicina legal: Parte de la medicina que trata la relación entre los problemas médicos y quirúrgicos y las ciencias jurídicas y sociales, especialmente el derecho penal.
◦ medicina natural: Doctrina que defiende el empleo de medios naturales en todos los aspectos de la vida, especialmente para conservar la salud y tratar las enfermedades.

2. Sustancia que sirve para curar o prevenir una enfermedad, para reducir sus efectos o para aliviar un dolor físico.

 

A cada uno lo que le corresponda. Sepamos que como terapia “complementaria” y/o “alternativa” no se discuten diagnósticos médicos, tampoco se hacen diagnósticos, ni se prohibe el uso de medicamentos u otros tratamientos recomendados por los médicos tradicionales o alopáticos. Lo fundamental es restablecer la salud, establecer el bienestar y sobre todo, promover el autoconocimiento.

Podemos elegir qué tipo de tratamiento queremos para nuestra enfermedad pero nunca deberíamos someternos a nada sin información suficiente. La misión del buen terapeuta es recomendar y no hay nada más evidente y seguro que la propia experiencia.

Las técnicas del miedo, del desagravio y de la desinformación no sirven para nada más que para despistar y alejarnos de lo importante y común en todas las terapias energéticas: el autoconocimiento y el control en nosotros mismos para aprender los mecanismos que nos ponen en estado de alerta y que se manifiestan en enfermedades.

Creedme, cuanto más sepamos cómo funcionamos, más control sobre nosotros mismos.
Que no nos despisten, que no nos metan más miedo en el cuerpo del que ya tenemos de manera natural.

La información es poder, la desinformación es una manipulación del poder.

 

www.evalopezsala.com

 

 

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