Está muy de moda afortunadamente, leer y oír sobre temas energéticos, autoayuda, terapias holísiticas. Espero que este post os sirva para entender mejor qué es lo que todo este mundo nos trata de aportar.

Desde de mi punto de vista, todos los caminos lleva a Roma. Todos estos caminos son diferentes dependiendo de las creencias y escuelas a las que cada uno ha decidido pertenecer, pero la finalidad es la misma: hacer una sentada con uno mismo para conocer mejor todo lo que nos atañe, nuestras reacciones, nuestros miedos, nuestras relaciones y nuestros reflejos.

Esto es lo que recoje la terapia transpersonal y hay varias vías de acceso. Una de ellas y de la que voy a hablar es a través de los Registros Akáshicos, cuya visión es más espiritual de la que podría ser la terapia aplicada por un psicólogo, pero cuya finalidad es la misma. Hay un antes y un después tras el contacto con este maravilloso medio, tras ese espacio. Es una enseñanza que se convierte en filosofía de vida después de abrir sus puertas. Esta experiencia une todas las demás disciplinas que llamamos holísticas, ya que esta conexión es la más pura fuente de información para el terapeuta y para el paciente.

Muchos libros los definen como una biblioteca que contiene todo el saber del mundo, pasado, presente y futuro de todos y cada uno de los humanos que alguna vez han poblado la Tierra y la poblarán. La palabra Akasha proviene de la cosmología hindú, que comienza con la creación del espacio que se encuentra entre el cielo y la tierra. En otros términos se denomina vacío, vocablo que adopta la física cuántica.

“El espacio vacío es más rico que la mera ausencia de cosas y desempeña un papel indispensable en gran parte de la física moderna”
Paul Davies (New Scientist Magazine – 12/06/2012 )

Dicho esto, me permito la licencia de proponer mi propia definición de lo que representan para mi los Registros Akáshicos.

Los átomos de las células de nuestro cerebro tienen una frecuencia vibratoria con una energía particular que emite impulsos eléctricos, por tanto, nuestros pensamientos son campos magnéticos que se emiten desde nuestro cerebro. Son invisibles como materia pero como energía, permanecen. Podemos decir entonces que están en suspensión en la nada, en el vacío, en el éter, en akasha. La lectura de RRAA es una conexión con ese éter que contiene pues, toda la información desde todos los tiempos de todos los seres que habitan este espacio.

No es tarea fácil, no obstante. Hay que estar en armonía para poder acceder ya que nos disponemos a entrar en una dimensión desconocida para muchos. Requiere de un trabajo personal muy profundo que no se consigue en un taller o un seminario, sino que requiere un proceso largo, o muy largo en muchas ocasiones. Dicho proceso no termina, tan solo empieza y seguirá hasta donde uno esté dispuesto.

A los Registros podemos acceder de dos modos, uno mismo o mediante una persona que nos haga de canal o de antena. En realidad cualquiera de nosotros tenemos esta capacidad, a unos se les presenta de manera más clara que a otros. Todo dependerá de la predisposición a vivir de una manera consciente, presente y atenta.

Como cualquier ciencia, requiere disciplina y cualquier camino es válido para acceder. Mindfullness, yoga, meditación, oración, kabalah, psicología evolutiva, acupuntura, homeopatía. Todas ellas se basan en el mismo principio, en la atención y en la energía. Todas ellas son modalidades de movimiento de energía, de transformación de energía, a través de las manos, a través de agujas y puntos energéticos del cuerpo, a través de la atención plena del pensamiento, del estudio de los números y de la frecuencia que emiten, de los sonidos, de sustancias de la Naturaleza.

Toda disciplina o religión persigue el mismo precepto, podemos observar que los sentidos arquetípicos de los Chakras, los Sacramentos y las Sefirot de la Kabalah son idénticos. Es el poder simbólico lo que nos acerca a la comprensión de la curación del cuerpo, de la mente y del alma. Es energía que se presenta en diferentes formas.

La manera en que recibimos la información a través de los Registros requiere abrir la mente a un nuevo tipo de comunicación, ya que en muchas ocasiones es tan sutil que las palabras no son necesarias. Quizás se presente la información en forma de imagen o de sensaciones o de recuerdos que de repente, nos dan la clarividencia para entender un conflicto que tal vez no podíamos resolver por falta de comprensión.

A través de la conexión con el mundo de los Registros, conectamos con lo más profundo, nuestra sabiduría, nuestra Alma. Cuando conectamos con esa parte de nuestro Ser logramos una comprensión absoluta de lo que nos rodea, alcanzamos una extensión de todo lo que conocemos más allá de los límites de la mente. Es como una limpieza de filtros.

Cuando hablamos desde estos niveles de conciencia pura sin aditivos ni conservantes, nos despojamos de nuestras creencias y descubrimos que en nuestro estado puro, esas limitaciones no existen ni hacen falta, de hecho. Nos damos cuenta entonces de que nos hemos ido cubriendo con capas y más capas de protección, de prejuicios, de miedos, de pensamientos inculcados por otras personas, de influencias del entorno e incluso de la familia. Es un salto desde la vida inconsciente y automatizada hacia la alineación con nuestro verdadero propósito de vida.

No concibo un buen resultado de ninguna terapia si no hay una coherencia en la persona que viene a consultar; la coherencia viende desde el estado de conciencia, desde el entrenamiento que supone ser sinceros con nuestro propósito, intención y acción. Hay o tiene que haber una conversación de Ser a Ser tan sincera que a pesar de las palabras del consultante, al trasluz puedas recibir cuál es la verdadera causa de la alteración por la que recurre el cliente a una consulta.

Hay un antes y un después como he dicho, cuando abres este acceso. Generalmente lo que ocurre en estas sesiones es la disolución de los miedos y apertura de las corazas de protección para a posteriori empezar a indagar sobre la dolencia o causa de la visita del paciente.

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