La medicina quiere cambiar la química del organismo con drogas; la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniana (acudid a vuestros apuntes de B.U.P. y COU para recordar qué dijo Newton sobre la física). Esta es la reflexión de hoy, inspirada en una entrevista a #Bruce Lipton (Biólogo Celular, EE.UU)

Cuando piensas, transmites energía y los pensamientos son más poderosos que la química. Pero los pensamientos no están a la venta, así que no puedes ir a la farmacia para comprar una caja de pensamientos positivos o  300 gr. de energía para cambiar tu estado. Pensar en positivo no es suficiente, ayuda, pero no ves muchos resultados. Todo va a seguir igual hasta que no cambies el subconsciente. Los pensamientos positivos, el conocimiento, lo que llamamos estar consciente de lo que pasa… sólo funciona el 5% del tiempo. El 95% restante son los hábitos que tenemos desde la niñez, lo que alberga nuestro subconsciente, lo que nuestros ancestros nos han transmitido a lo largo de años, muchos años, nuestro clan y nuestra fidelidad a él, eso es lo que nos mueve inconscientemente, para lo bueno y para lo malo, por poner adjetivos; en otras palabras, es el intento del clan familiar, del inconsciente familiar por alcanzar un estado emocional coherente, comúnmente llamado de sanación, el cual no siempre se encuentra en un nivel saludable.

Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también al consciente, pero ATENCIÓN, no al revés. No vale leer un libro de autoayuda o un artículo sobre cómo hacerse millonario con el pensamiento y ya está. Hay que estar en coherencia con lo que pensamos, sentimos y hacemos. Lo demás es auto-engañarse. Por ello, la manera de re-programar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito, esto es millones de veces más poderoso y más importante que estar atento a la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95% del tiempo… suena extraño, no? Por eso, cuando viene un cliente a consultar, siempre le digo que no está en mis manos su curación, sino en las suyas. Si no quiere ser curado, no lo será. La toma de conciencia de la realidad es fundamental, no hay remedio homeopático, proceso de coaching, ni medicina que valga si la persona no está en su presente y no se hace consciente de los programas que están operando desde su subconsciente, sus creencias.

La información que le damos a nuestro cuerpo mediante el pensamiento, genera un tipo de energía curativa o dañina. Nuestros pensamientos crean nuestro cuerpo a cada momento, cada pensamiento es una descarga química. La propia creencia es la medicina más poderosa. Hablamos ahora del efecto placebo, que consiste en que la creencia de una persona puede invalidar su biología. Es un proceso mental. Las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión y ésta se transforma en una señal química y, por tanto, energética capaz de cambiar el organismo. El sistema de control del cuerpo no son los genes ni la química, sino la información que parece estar disponible en el campo corporal. La enfermedad es una información distorsionada en el campo energético corporal. Parece complicado, pero en realidad, no lo es. Somos energía, reacciones químicas y conexiones nerviosas, que todas, todas, producen energía. De manera que si podemos ordenar esta distorsión podemos recobrar la salud. Y si todo tiene un campo electromagnético y una información, la tierra, la luna, los árboles, lo que nos rodea, ¿por qué nos cuesta tanto entender que estas energías son UNA? La energía no puede separarse y toda la información está contenida ahí a nuestra disposición, para ser usada. ¿Es porque no la podemos ver, que no creemos que está a nuestro alcance como todo lo material?

Ahora bien, es esencial e imprescindible que no pensemos que la curación vendrá de la mano de otro, sea Doctor en Medicina, terapeuta, psicólogo o Dios. El momento clave es cuando nos hacemos responsables de nuestra salud, la curación no viene de fuera, los genes no son el origen de nuestras enfermedades. Este es el cambio de paradigma, de lo meramente químico a lo cuántico.

Eva López Sala @SignOfMySoul

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