Hoy empezamos con la definición de:

“Compromiso: Responsabilidad u obligación que se contrae”. 

Gran palabra, a veces bonita, en ocasiones inexistente, otras veces causa de terror. En cualquier caso, es un conjunto de sonidos articulados que representan una idea, y yo añado que al final sólo definen si estás preparado para responsabilizarte de tu decisión o no. Por tanto, el compromiso es una responsabilidad individual. Vaya dos palabras… compromiso y responsabilidad.

Y tú ¿te comprometes contigo? Eres el responsable de lo que te sucede y de cómo sucede. Observa: cada vez que crees que algo que te está pasando es injusto y te hace sufrir, estás en el paradigma de la víctima. Sientes que las circunstancias externas te dominan y en consecuencia todo lo malo que te está sucediendo, es “culpa” de alguien o algo, menos tuya … pues sepamos que el 90% de lo que está sucediéndote depende de la interpretación que tú le des y el 10% restante es en realidad, lo que está pasando. Claro, es más fácil echarle la culpa a cualquier otra circunstancia menos a ti mismo. Es muchísimo más cómodo que poner el foco en ti y afrontarlo porque seguramente te estarás dando cuenta de que enfrentarte a eso significa ver y reconocer inseguridades propias, miedos,  que tal vez el otro tiene razón y comederas de coco varias. Pero yo te pregunto: ¿hasta dónde estás siendo responsable de lo que te está sucediendo? ¿porqué la persona de la que tú esperas algo, te hace sentir agredido con su argumento? ¿Sientes que lo estás dando todo y que la respuesta del otro no es la prevista por ti y te hace sufrir porque no lo entiende como tú deseas?…

Todos estos parámetros son los que están definiendo tu posición como víctima, no como protagonista. Es como si les estuvieras entregando a los demás la capacidad de decidir sobre tu vida, al mismo tiempo que te la niegas a ti mismo.
Nos sentimos resentidos, no podemos perdonar ni olvidar, nos quedamos enganchados en aquello que nos ocurrió, aquello que nos dijeron, aquello que no fue y podía haber sido… y en cambio tenemos dificultad para visualizar el futuro, generar acciones nuevas y asumir la responsabilidad de llevarlas a cabo.

El cambio al papel de protagonista sucede cuando asumes tu parte y cuando admites que en realidad no estás haciendo lo que crees que estás haciendo, cuando simplemente das sin recriminar que no haya respuesta, es decir, cuando tomas las riendas de tu vida y asumes el protagonismo y no su antagónico, el victimismo.

No dramaticemos más. Si al leer este post te sientes incómodo, probablemente algo esté resonando dentro de ti… una pista a tener en cuenta para que te prestes atención. Vive tu propia película, ponle título y disfrútala.

Eva López Sala @SignOfMySoul

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