“Soy un desastre. Soy incapaz. Siempre he sido fe@. Siempre me pasa igual.” Rosenthal y Jacobson (1968) ya lo dijeron: “Efecto Pigmalión”. Tú dale órdenes a tu cerebro, las que quieras, verás qué bien responde, es muy obediente, colocará las etiquetas donde tú le digas; eso sí, luego asume las indicaciones que has puesto en las etiquetas porque lo que le digas, hará. La noticia positiva es que el cerebro es neuroplástico y eso quiere decir que podemos darle también nuevas directrices y borrar las etiquetas para re-escribirlas. Podemos re-programar las órdenes que da y recibe, es muy sencillo… técnicamente. Aunque te digo con sinceridad, que prácticamente no lo es tanto, pero no es imposible. No me extenderé con explicaciones y fundamentos médicos ni científicos, sino con ejemplos. Aquí va uno bastante frecuente y que os puede resonar:

Un niñ@ en el cole. “Eres el mejor. Lo haces todo bien. Nunca fallas en nada”. Tanto las etiquetas positivas como las negativas llevan una carga que deberíamos analizar antes de lanzar. Tal vez una aportación verbal demasiado positiva, aunque con buena intención, le conduzca a no poder responder según las exigencias de esa etiqueta que le hemos asignado y acabe sintiendo frustración, en vez de sentirse motivado o alabado. Por el contrario, las etiquetas negativas del tipo “te portas fatal”, “te distraes constantemente en clase”, “no haces lo que puedes”, acaban haciendo mella porque de tanto repetirlo asumirá que es así y no encontrará el modo de salir de allí.

Al recibir una frase, empezamos a procesar información automática de cómo responder a la llamada, presumiblemente de manera consciente; no obstante, no contamos con toda la información que tenemos almacenada en nuestro subconsciente y que es el verdadero guía de nuestros actos a pesar de no darnos cuenta. Cada orden lleva asociada una respuesta que le hemos asignado según nuestras experiencias anteriores, con sus datos adjuntos, recibidos de manera consciente e inconsciente. Así que acabamos aceptando lo que creemos y eso nos lleva a comportarnos según lo que pone en esa etiqueta, asumiéndola y, lo que es peor, los demás también acaban viéndonos según las indicaciones de esa etiqueta, omitiendo cualquier información que reciban que no esté relacionada con ella. Es la llamada “profecía autocumplida”.
Pero no todo es feo, podemos cambiar eso, podemos RE-PROGRAMARNOS: APRENDER…DES-APRENDER…RE-APRENDER.

-“La PNL es el arte y la ciencia de la excelencia personal”- como definen Joseph O’Connor y John Seymur y me gusta esta frase para explicar qué es la PNL, método que trabaja con los propios éxitos personales de manera que nos permite descubrir nuestro genio particular, nuestro fuerte, para potenciarlo y poder usarlo cuantas más veces mejor e indagar en nuestro mapa mental para reorganizarlo. Identificar las emociones asociadas a cada etiqueta que nos asignamos o nos asignan, es una buena manera de empezar a desgranar el modo en que podemos filtrar esa información que estamos recibiendo, para responder de manera diferente y obtener otro resultado al que estamos acostumbrados pero no nos satisface. Por otro lado, la comunicación es el campo que simultáneamente tiene que activarse para poder entendernos y hacernos entender con el mundo que nos rodea. DESAPRENDER consiste en dejar de lado una creencia para RE-APRENDER y adquirir otra que nos resulte positiva, pero desaprender también lleva asociadas emociones negativas a las que en ocasiones estamos anclados y que se convierten en bloqueos energéticos en nuestro cuerpo físico. La Medicina Tradicional China los trata con agujas, el tapping usa los dedos con ligeras percusiones en los puntos de acupuntura para desbloquearlos y mejorar nuestro diálogo interno.

Empecemos pues identificando las etiquetas y los comportamientos tóxicos que se derivan de ellas con ayuda de la PNL y después podremos ponernos a trabajar con las emociones asociadas para desbloquearlas con el tapping, dejando que nuestro genio personal tome las riendas y podamos obtener el éxito que tanto ansiamos, que al final es vivir tranquilos, don’t you think?.

Eva López Sala @SignOfMySoul

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