Cuando te pones enfermo vas al médico. ¿Para qué? Para que te diga que estás enfermo y cómo se llama lo que tienes. Necesitas un nombre para entender por qué te encuentras mal, necesitas justificar tu estado para poder tomar el medicamento que toca y supuestamente, curarte. Si te digo que pensamiento y creencia pueden mover montañas,…. ¿me tachas de loca? Te lo explico. La enfermedad es una manifestación de que algo no va bien, esto está claro, pero te has preguntado alguna vez si cuando te pones enfermo hay alguna circunstancia que posiblemente esté relacionada? Por ejemplo, recuerdo muy bien en mi fase de colegiala, tener una excursión muy emocionante, ponerme enferma justo el día antes y no poder ir. Exceso de emociones, oleada de poder de la combinación pensamiento-creencia. Es importante saber qué pensamiento ha originado la creencia de que estamos enfermos. Las creencias son fundamentales para la supervivencia, la clave está en saber en primer lugar cuáles son nuestras y cuáles nos vienen entregadas por nuestras experiencias, cuáles por nuestra familia, cuáles por la sociedad en la que vivimos… no todas las creencias son propias ni ciertas. Identificarlas es primordial para poder cambiarlas. Las hay que nos ayudan a avanzar, las hay que nos impiden movernos. Simplemente porque ni nos hemos planteado qué implican, solo son creencias, son un estado mental en el que consideramos como verdadero eso que está pasando porque es así y ya está. El sacrificio de entregarnos a ciertas creencias supone muchas veces sufrimiento, entre ellos, la enfermedad. Por tanto, cuando enfermamos debemos parar y poner atención. Y no quiero decir prestar atención al médico que nos va a decir de qué estamos enfermos, sino a nuestro interior. Por la experiencia en mi consulta, cuando una persona llega para contarme que se encuentra mal o cansada, le pregunto por sus síntomas, pero éstos me llevan a la causa que es lo que nos interesa para recobrar el estado de salud. Nuestro cuerpo físico es sabio y fascinantemente eficaz pero nuestro ser interior, nuestra alma lo es más. Por eso cuando no estamos alineados con nuestro pensamiento y nuestras emociones, el físico falla, reclamas atención. Tú no eres tu cuerpo suelto que anda solo. Sin ti, tu cuerpo no es nada. Por tanto, ahora ya sabemos que la toma de conciencia, es lo que nos va a curar y a impedir que volvamos a enfermar. Tu presente es el que te indica qué es lo que no está marchando bien y hay que prestar atención a ello; no al conflicto que ha sucedido en el pasado, porque si te sigue afectando significa que sigue presente. Por tanto, debes estar en presente para solucionarlo y hay que hacer un “face2face” contigo mismo. Ya sé que a mucho de vosotros no os va a apetecer… eso significa salir de la zona de confort, donde supuestamente no nos puede pasar nada que nos incomode (¿estás seguro?) pero puedo aseguraros que si dais el primer paso, ya nada volverá a ser lo mismo y no os harán falta fiebres ni medicamentos. Tú sales valientemente de la zona de confort y yo te acompaño en el camino para entender qué se esconde y te impide avanzar. Al fin y al cabo, la enfermedad es un parón en tu vida… ¿o no?.

Eva López Sala @SignOfMySoul

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