Ayer hablaba de la sombra. Pero exactamente, ¿qué es la sombra?

Yo la entiendo como la parte que queda oculta de nuestra alma. En términos personales estamos hechos de manera que somos seres duales, con una parte vista y una oculta, una parte iluminada y la otra oscura. No nos gusta a muchos la oscuridad, lo sé… Pero, el tema está en que hasta que no nos hacemos conscientes del lado oscuro, no podemos ver la luz.

Nuestro Yo consciente lleva una máscara tras la cual esconde toda clase de emociones negativas, celos, envidia, rabia, orgullo, resentimiento. Es lo que nos mueve a diario, aunque de manera inconsciente. Quiero decir, que cuando reaccionamos mal ante una situación, es el ego el que sale como un león a defendernos. Este ego se ha ido gestando desde nuestra infancia, desde nuestro ámbito familiar, desde nuestro círculo social, imprimiendo en nosotros lo que es bueno y lo que es malo; son nuestros valores y creencias. Claro que no tenemos en cuenta que muchos de estos valores y creencias no son nuestros, en serio, son “incorporados”. Ya tenemos la guerra interior declarada, una batalla contra lo que creemos o nos han dicho que está bien o no y lo que querríamos hacer en realidad pero no nos lo permitimos. Aparece la represión. Vaya… ya tenemos el conflicto interior, las emociones a borbotones mezcladas y confusas, las contradicciones y por tanto, el mal humor y el enfado con el mundo.

¿Qué pasaría si te digo que puedes tener una cita con tu sombra, una conversación muy interesante y una buena relación con ella? De entrada, amplías tu círculo de amistades, porque entablas una amistad sincera desde el primer instante, contigo. En segundo lugar, porque además de conocerte a ti mismo, empezarás a entender tu mundo, descubrirás que la sombra no es mala gente, que tiene rasgos que desconocías de ti y que tiene su versión positiva. Te explico un ejemplo: resulta que vienes de una familia donde dedicarse al arte siempre ha sido algo relacionado con la escasez económica, a la vida bohemia y  al futuro incierto, es decir, mal visto. Tú has crecido con esos valores, por eso te has dedicado al Derecho de Empresa, que sí está bien visto porque te da posición social y prosperidad económica; pero tu carrera profesional no avanza como esperabas, además tienes un humor de perros cuando llegas a casa y por las mañanas te cuesta horrores ir a trabajar porque “hoy va a ser más de lo mismo”… Lo más probable es que en breve te diagnostiquen depresión. Sería más fácil que pararas un momento cogieras el teléfono y le pidieras cita a tu sombra. Pregúntale qué hay de ese mal humor, qué esconde y por qué no te permite ver lo que realmente quieres, que es pintar cuadros e irte a vivir a otro país porque estás hasta los moños de hacer lo que no te gusta.

Ahora bien, my friend. Este es un trabajo que solamente puedes hacer tú – solito con tu sombra- porque probablemente hasta critiques y rechaces a las personas , incluso amigos tuyos que precisamente se dedican a pintar y se han ido a vivir a otro país para “realizarse”.  – Vaya, pringao, de qué debe vivir… de vender sus cuadros en la calle?… Te suena de algo? Pues ojito: señal de alerta, es tu ego, préstale atención. Nota: aunque vayas a terapia o empieces a meditar en tus clases de yoga, este es un viaje que debes hacer solo.

¿Quien mejor que tú sabrá qué hay detrás de todo esto? Nadie. Deja de explicarte cuentos a ti mismo, hazte responsable de tu vida y soluciona lo que no está funcionando. Entrena a tu mente. La sombra nunca miente, es el ego quien lo hace.

Eva López Sala @SignOfMySoul

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