Hace ya algunos años que oí hablar por primera vez de la sombra. Alguien me recomendó, sin decirme nada más, que leyera un libro “Vivir con la sombra” de Connie Zweig y Steve Wolf. Me lo compré, ojeé y … abrí una página aleatoriamente, eso no iba conmigo, no estaba de acuerdo con lo que leía: lo que me estaba sucediendo era el reflejo de mi, decía y  lo que me estaba molestando tanto de cierta persona era algo que en realidad no soportaba de mi. ¿Qué me estás contando? Ya estamos con los viajecitos psicoanalíticos a tu infancia, que si tu padre, que si tu madre… El libro se quedó, en algún lugar de la biblioteca. Han sucedido muchas cosas en mi vida desde entonces; entre ellas un divorcio, un cambio de casa, un cambio radical de trabajo y un cambio de vida. Pero un cambio de vida desde la sombra; sí, desde la sombra. Empecé a experimentar sin querer, aunque de manera cada vez más consciente que la sombra se me proyectaba en casi cada cosa que me sucedía. Entendí que debía escucharla y hacerme su amiga, porque lidiando a cada momento con ella, no hacía más que sufrir, no entender, ir contracorriente. En todos los aspectos de mi vida, ella estaba presente: en mi relación con el padre de mis hijos, con mi madre, con mis amigos, con mis hijos!! ¿Quería que ellos cargaran con mi falta de responsabilidad por no encargarme de mi misma  precisamente por cargar a los demás con toda la responsabilidad de lo que no me iba bien? Ya sé que suena extraña la frase, vuélvela a leer… Ahora te resuena más…

Culpa, responsabilidad, ego. Ok, identificados. Y ahora, qué??!!!

En ese instante, porque normalmente sucede en un click inesperado, empecé a ordenar y recopilar todo lo que durante años había ido almacenando en la biblioteca física y mental. Había que desordenarlo todo para encontrar lo que estaba buscando y ponerlo en orden, mi orden.

Muchas técnicas he utilizado y probado para llegar a este momento dulce de mi vida en el que puedo ver mi orden: volver a sentir a mi mamá y abrazarla, aceptar y amar lo que me ha dado mi compañero-amigo-padre de mis hijos y, sobre todo, poder darles a mis hijos lo que merecen, la libertad de ser ellos mismos  con lo que les toque, sin mis añadidos.

Esto es lo que puedo ofrecer humildemente ahora que sé que no sé nada, pero que estoy en el camino. No sé nada porque cada día es un descubrimiento con sorpresa incluida y humildemente porque yo también soy ser humano y mi ego está presente, pero ahora lo identifico cuando sale y consigo estar más tiempo en contacto con mi esencia, la que no miente y no necesita la justificación del ego, ni el miedo del ego, ni el enfado del ego para entender.

Por último, decir que he ganado en salud, en humor, en amor y esto no tiene precio.

Nada procede del exterior, ni la enfermedad, sino de nuestro interior, de nuestra realidad, de la realidad que nos hemos hecho a medida. Es vital que alineemos nuestro pensamiento, con nuestros sentimientos y con nuestros actos. Salud y enfermedad están unidos indisolublemente.

La mente y el cuerpo son funcionalmente idénticos.   -Wilhelm Reich

Eva López Sala @SignOfMySoul

Anuncios